sábado, 23 de noviembre de 2013

Distancia.

Distancia. Palabra definida como el espacio que existe entre dos puntos. En realidad, a nadie le gusta hablar de la distancia. Muchos dicen que es el olvido. Otros que hace la fuerza y la unión. Otros, simplemente, creen que ni siquiera les afectaría.

Nadie sabe realmente que significa esa palabra hasta que no la tiene en su boca. Hasta que no pierdes a alguien por culpa de unos kilómetros, que al fin y al cabo, son lo que son, distancia. A nadie le gusta estar lejos de quien quiere y menos con miedo a perderlo. Seguramente muchos sabréis de lo que hablo. Esa sensación, que no sé realmente como explicarla. Algo de impotencia y tristeza. Sientes que tu lugar no es en el que estás, que necesitas verle, abrazarle.

No sé que duele más que la distancia. No sé que es peor, un querer y no poder o un poder y no querer.Y ahora, os reiréis. ¿De qué? Sí, de la distancia. Por eso, cuando la gente pregunta ¿Qué es la distancia? Y contestan: espacio que existe entre dos puntos, siempre sonrío. 

Si realmente supieras lo que es la distancia, nunca contestarías eso.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Merecer o no merecer.

A veces me pregunto si todos tenemos dignidad.

Si somos capaces de llegar a ese punto intermedio entre ser orgulloso o sumiso, de saber lo que nos merece y lo que no nos merece.
Ahora estoy bastante confundido, pues, tampoco estoy, ni soy, demasiado positivo por lo general.
Pero más allá de eso, en ocasiones que no debería serlo, lo soy, y es muy curioso. Pero, nos pasa a todos.


Muchas veces ponemos punto y final a una situación incómoda que nunca hemos sabido como librarnos. En cambio, cuando tienes debilidad por algo, somos positivos y esperanzadores, aunque sabemos que es inútil…pues, no va a haber cambio.

A veces pasa que tratas de llegar a lo inalcanzable, que tratas de elevarte tan alto por una persona en concreto, mientras ella ni se ha percatado de ello, o directamente piensa que no has alcanzado aún la longitud adecuada para sorprenderle o sorprenderla. Es ahí cuando piensas que tu esfuerzo no ha servido de nada, y que tu bonita capacidad para amar tampoco.

La consecuencia es comerte la cabeza, pensando una y otra vez que quizás el error haya sido lanzar tan pronto tus sentimientos al aire, y que la otra persona solo consiga sentir una mera e insignificante parte. Tú en cambio lo das todo.

Hemos llegado a una conclusión verdaderamente catastrófica: darlo todo a cambio de...¿nada? Hacer lo imposible para llegar hasta tan lejos por esa persona y recibir nada o bien poco a cambio.

Yo pienso que el amor de pareja no es incondicional, pues no es como el de una madre que por mucho que le hagamos trastadas, por mal que nos portemos, ella sigue allí, nos quiere y nos da todo cuanto ella puede. Nos quiere seamos lo que seamos. Este amor, el amor de pareja, digamos que es diferente: por mucho que lo niegues, siempre esperas algo a cambio de esa persona. No estás dispuesto a dar siempre y a no recibir nada a cambio, pues no te sientes querido.