Y vueltas, y vueltas, y más vueltas. Todas las noches lo mismo. Las inseguridades vuelven y, con ellas, los miedos. El miedo a no ser lo suficientemente bueno, el miedo a decepcionar, el miedo a... todo. Cosas de la edad, dicen. Yo invito a esta edad y a todos los miedos e inseguridades a que se vayan. A que se vayan y no vuelvan más. Que den paso a la confianza, a la seguridad, a los pensamientos claros. Que den paso a un nuevo yo. De momento, no tengo absolutamente nada claro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario